Acceso a la playa con perro guía.

Mensaje de la Comisión de Accesibilidad de FASOCIDE

Transcripción:

(Sonido del mar)

Yo soy una madre sordociega. Tengo sordera profunda y visión tubular. Siempre voy con mi perra guía. Llevamos ya trabajando más de 7 años.

Cada año, siempre, por mis vacaciones, viajamos a Benidorm. Me encanta la playa, el mar… Este año es diferente: existe un horario que marca el tiempo de paseo por la playa, hay un límite. Y esto es debido al coronavirus.

Al día siguiente de llegar, llegamos por primera vez a la arena, con mi perra guía. Estuvimos paseando, respirando la brisa del mar… Iba caminando feliz y de repente noté que mi perra iba girándose hacia la izquierda, y girándose y girándose. Yo intentaba controlarla, pero veía que insistía hacia la izquierda. Ya me giré y, de repente, vi un señor altísimo con una gorra negra, una mascarilla, así como muy corpulento, vestido de negro… y era policía. La verdad es que me impresionó.

Me habló y le dije: no, es que no puedo oírte.

Dijo: ¡Nada, no se puede! – Así, con un gesto.

Y, entonces, yo le hice como un gesto de caminar, y me dijo: Nada, nada.

Y le dije: ¿Entonces?

Dijo: ¡Váyase!

Le dije: Es que no veo…

Entonces, decidió ayudarme y me ofreció su brazo, me acompañó. La verdad es que yo ya ahí iba más tranquila, más relajada. Y ya justo llegamos a la zona de salida y era justo la hora límite del paseo.

Esto ocurre todos los días, yo me voy con mi perra a pasear y muchas veces nos ocurre esto de que se acerca un policía, me habla, se acerca otro policía, me habla… Y siempre les digo lo mismo: que no oigo, que no veo… La verdad, esto es un problema de comunicación importante. Yo creo que las personas, cuando me ven con el perro guía, piensan que soy una persona ciega. Y, claro, eso supone un problema.

Justo, este último día que he ido, por la mañana, era por la mañana muy temprano, Llegamos prontito. Llegamos allí y justo nos estábamos preparando y sentí que se acercaba alguien. Pero bueno, yo seguí preparándolo.

Y ya noté que me hablaba alguien muy de cerca, lo tenía justo encima.

Le dije: perdona, que es que no te puedo ver, no te puedo oír.

Y me hizo así, como por gestos, que el perro ahí no podía ser.

Le dije: ¿Que no?

Él: No, no, no, no se puede.

Entonces le saqué el carnet de la Fundación ONCE del Perro Guía, se lo enseñé y me dijo: Ahhh.  Y se marchó.

Es así: los perros guías pueden acceder a todos sitios.

Yo continúo todos los días haciendo mis paseos para disfrutar feliz del mar, de la playa y estar contenta.

Nota: Las circunstancias no han permitido realizar este video con ropa y fondo de contraste. Esperamos que la transcripción sirva de apoyo para acceder al contenido del mismo.

   
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